La llegada a casa del cachorro

 

Lo ideal es llegar a casa con tu cachorro cuando esté todo tranquilo (ese día es preferible no tener visitas ni invitados); ponerle agua, dejarle un ratito que husmee cada rincón permitido de la casa (y limitando su entrada con barreras físicas o puertas cerradas a aquellos sitios que le vayan a estar vetados de por vida) para que tome un primer contacto con el ambiente y los nuevos olores, estando atento de que no libere esfínteres donde a ti no te interese (si lo quisiera hacer, levántale en volandas, di un NO potente y llévale al lugar que hayas habilitado para tal fin) y darle un poquito de su comida (un tercio de la ración aconsejada, será suficiente) en el espacio que hayas previsto para eso. Si lo come, fenomenal; si no, no dramatices, que no pasa nada, y sobre todo, no añadas ninguna golosina ni capricho; retira el plato, y punto. Luego de comer, llévale a donde hayas organizado su WC particular (las hojas de papel de periódico son una buena opción para esto) y déjale un ratito para que se alivie, si es que quiere. Si lo utiliza, demuéstrale tu aprobación. Finalmente, juega un ratito con él, y llévale a su cama; hazle una caricia, apaga la luz, cierra la puerta y... no sucumbas a la tentación de volver sobre tus pasos si llora o aúlla. Por muy duro que se te haga, déjale que se canse y aprenda que eres tú quien tiene el control de sus tiempos, y no él.