Los cachorros, no se regalan

Debido a las numerosas personas que contactan con nosotros pensando que los cachorros se regalan, hemos decidido crear este espacio en nuestra página web para aclarar desde aquí, que esto no es así. LOS CACHORROS NO SE REGALAN.

 

La cría canina es una profesión como otra cualquiera. Es una profesión, que a pesar de lo que a muchas personas les pueda parecer (nos consta que es así, porque a lo largo de los años, hemos tenido que escuchar todo tipo de comentarios injustos y desafortunados), requiere trabajo y muchísima dedicación.

 

Esto no es llegar, que los perros se reproduzcan solos, y ala, a poner “el cazo” (como más de uno nos ha recriminado). Esto es dedicación los 365 días del año. Esto son noches en vela atendiendo un parto. Porque si, la naturaleza es sabia, y todo lo que queramos decir… pero la realidad es que no se puede dejar en esos momentos sola a una perrita. Hay que estar ahí para ayudarla a traer a este mundo a sus cachorros, porque si no, lo más probable es que más de uno, muera. Y si el parto de complica, la vida de la madre pueda llegar a correr serio peligro. Y lo más normal, no es que un parto dure una o dos horas, lo más normal es que se alargue unas cuantas más, y que este tenga lugar durante la noche. Es común también que en algunas camadas, algún cachorro sea más chiquitín que el resto, o esté menos espabilado por el motivo que sea. Y en estos casos, sin nuestra intervención, jamás sobreviviría, tan sólo saldrían adelante los más fuertes. Y eso significa poner al cachorro en la tetilla de la mamá, o dar biberón (depende de cada caso) hasta que esté lleno y saciado, cada dos horas, durante todo el día (incluidas las noches, claro está). Algo que suele alargarse semanas, más o menos, dependiendo de cada caso. Pero esto es sólo una mínima parte del trabajo que desempeña un criador canino (o al menos, en nuestro caso)... Entre otras tareas, se cuentan limpiar el habitad de nuestros perros varias veces todos los días, cortar pelo y uñas, bañar, depilar y limpiar orejas de adultos y de cachorros para mantenerlos aseados, hacer seguimiento del crecimiento de los cachorros desde el día que nacen hasta que se van de aquí para poder predecir de la manera más acertada posible cuáles serán sus futuros tamaños, etc… A parte de hacer obras y mantenimientos varios de las instalaciones (aquí, por regla general, nosotros nos lo guisamos, y nosotros nos lo comemos… ejercemos de albañiles o de comadronas, lo que nos echen dependiendo del momento), llevar papeleos y tramitaciones varias, responder teléfono, emails, llevar actualizada la web, atender Facebook, etc, etc.

Esta profesión requiere trabajo igual que lo requieren otras profesiones. E igual que por ejemplo, nadie entraría a un concesionario, preguntando si le regalan un Ferrari, no entendemos por qué un criador canino se tiene que encontrar con esa situación prácticamente a diario… con personas que claramente no valoran su trabajo como tal, dado que dan por hecho que no debería cobrar por ello. Más de una persona incluso llega a enfadarse o a responder airadamente cuando se les informa de que no se regalan, y de que tienen un precio, precio que por supuesto ellos consideran injusto. Pero lo más curioso de todo, es que un gran porcentaje de estas personas, lo que precisamente están buscando es un Bichón Maltés de tamaño “toy”, es decir, de los más pequeñitos. De los que nacen en un bajo porcentaje, son más demandados, y más complicados y costosos de criar… No quieren regalado o medio regalado un Maltés de tamaño estándar, no, lo quieren “toy”, porque de los otros se les hace “demasiado grande”…

 

Así que, desde aquí, queremos decirles a todas esas personas que consideran que un criador canino no debería de ganar nada por su dedicación, o a aquellas que consideran elevados los precios de los cachorros, y que se ponen “farrucas” cuando ven que la realidad no cuadra con su idea, que se paren a pensar que el trabajo de cualquier persona hay que pagarlo. Y que tengan también en cuenta que si no fuera precisamente por el trabajo de todos los criadores caninos (hablamos de los serios, y que pueden considerarse como tales; no de los meros intermediarios o de los que crían cachorros como quien hace churros sin tener en cuenta cosas muy importantes), las razas, simplemente, no existirían. Tan sólo habría cruces. Y no decimos con esto, que eso fuera peor... Sería tan sólo distinto. Pero lo que es claro es que ya no sería posible tener como compañía a un Maltés, un Chihuahua, un Bobtail, o la raza que sea. Por lo tanto, a aquellas personas que buscan un Maltés, pero no están dispuestas a pagar por él, les recomendamos que se informen bien, y que se desengañen ellos solos, porque ningún criador les va a regalar un cachorro (a no ser que tenga algún tipo de problema). Y que tengan en cuenta la opción de darle un nuevo hogar a algún perrito de alguna protectora, aunque no sea de raza, porque les va a dar el mismo cariño. Aún con ello, decir que, aunque sea mínimo, algo tendrán que abonar, porque las protectoras tampoco viven de la nada…