Niños y cachorros


Enséñales a respetarlo

 

Está más que demostrado que los niños que crecen con un compañero canino, mejoran su sentido de la responsabilidad a la vez que desarrollan un carácter más abierto y receptivo. Una preciosa afirmación que no siempre resulta igualmente satisfactoria para los perros… Con más frecuencia de la debida, éstos son objetos de “bromas”, sufren las barrabasadas que les propinan esos diablillos bajitos que les han tocado como dueños y... ¡cuidado! que no se atrevan a defenderse, pues serían tachados de agresivos y, en el peor de los casos, los padres desinformados considerarían que su perro puede ser un peligro para la integridad de su hijo.

Cuando un niño maltrata a un perro, normalmente es porque nadie le ha explicado que tiene en sus manos a un ser vivo, que siente y padece. A los padres corresponde, en este caso, poner fin a este comportamiento, y enseñar al niño a respetar al perro.

 

 

 

 

Normas a tener en cuenta

 

No deberás tener ningún problema al alentar a que tus hijos jueguen con el cachorro. No obstante, deberás supervisar sus primeras interacciones, y establecer límites en su tiempo de juego. A continuación, se mencionan algunas normas que debes explicar a tus hijos:

 

  • No les permitas que molesten o jueguen con el cachorro de forma brusca. Diles que tirar de la cola o molestar al cachorro podría desequilibrar su carácter. Hay que contar también que debido a su pequeño tamaño, son delicados, y manipularlos de forma brusca podría lastimarles.
  • Enséñales a que sean delicados. Recuérdales a los niños que utilicen una voz suave cuando se dirijan al cachorro de la misma manera que si estuviesen hablándole a un bebé. No permitas que le griten al cachorro, incluso si hace algo mal. Explícales que puede asustarse con los ruidos fuertes. Un aspecto que no puede pasar ignorado es la necesidad de utilizar un tono de voz bajo cuando se habla con el perro: su oído es muy sensible, y si se acostumbra a los gritos, no servirá utilizar un tono de voz severo cuando haya que corregirle.
  • Antes de presentar el cachorro a los niños, establezca normas con ellos, tomando en cuenta que sean lo suficientemente mayores como para entenderlas. Recuérdales que sean delicados. Muéstrales exactamente a qué te refieres con delicado, acariciando sus antebrazos y cabezas como lo harías con tu mascota. Pídeles que practiquen acariciándote a ti.
  • Enséñales a esperar a que sea el cachorro el que se acerque, debido a que incluso el niño más pequeño podría asustar a un animal joven, sobre todo, el primer, o los primeros días en casa.
  • No los dejes que jueguen con el cachorro continuamente. Los cachorros necesitan mucho descanso, igual que un bebé. Limita los ratos de juego de los niños con el cachorro a 15 o 30 minutos, 2 o 3 veces por día. Aclárales que las mascotas necesitan un tiempo de descanso al igual que el resto de nosotros.
  • Explícales que esas conductas de "broma" hacia el cachorro, como sostener todo el tiempo una pelota lejos de su alcance e instigarle para que la consiga, sólo reforzará los malos hábitos de saltar y ladrar.
  • Supervisa siempre las interacciones entre los pequeños y las mascotas, disciplinando a la parte pertinente en el caso de que ocurra un problema.