La dentadura canina


Podemos denominar la dentadura de un perro como el conjunto de sus dientes. Estos dientes, se clasifican en:

  • Incisivos: Sirven para desgarrar y cortar los alimentos. Según su lugar de implantación, se denominan pinzas, medianos o extremos.
  • Caninos: Son dientes puntiagudos, muy salientes, situados entre los incisivos y los molares. Sirven para arrancar el alimento.
  • Molares: Sirven para moler los alimentos. Dentro de los molares, existe una pieza, denominada muela carnicera, que es más grande que las otras y de constitución fuerte.
  • Premolares: Son dientes que sirven para la masticación. Su papel e importancia es menor que el de los molares. Se sitúan entre los colmillos y los molares.

 

La dentadura de un cachorro suele estar compuesta por 32 dientes de leche (12 incisivos, 4 caninos y 16 molares), mientras que la de un perro adulto, normalmente, está compuesta por 42 piezas (12 incisivos, 4 caninos, 16 premolares, y 10 molares), distribuidas de la siguiente forma:

 

  • Mandíbula superior, con seis incisivos, dos caninos, ocho premolares y cuatro molares, dispuestos de forma simétrica a derecha e izquierda.
  • Mandíbula inferior: seis incisivos, dos caninos, ocho premolares y seis molares (dos más que en la superior).

Casi todas las razas caninas poseen o deben poseer un ajuste perfecto de los caninos, de forma que la boca cierre de forma hermética. Este tipo de dentadura se llama de cierre de tijera. Algunas razas pueden tener como características específicas y no defectuosas el avance o retroceso de la mandíbula superior o inferior. En el boxer, por ejemplo, se considera el prognatismo o avance de la mandíbula inferior, una característica racial que, por otra parte, faculta a estos animales para la mordedura progresiva o de presa , que hace que, sin soltar bocado, el perro vaya ganando terreno sobre la superficie o volumen de la presa enganchada.

Los perros cambian de dentadura juvenil, llamada de leche, compuesta por menos piezas, entre los tres o seis meses de edad, presentando, generalmente, todas las piezas a los siete u ocho meses.