Visión canina contra visión humana


¿Sabías que los perros ven en color, pero no tan nítidamente cómo los humanos?, ¿y que poseen una visión nocturna superior a la nuestra?...

Esta, y otras curiosidades acerca de la visión canina son comentadas en el siguiente artículo, basado en la comparación entre nuestra visión y la de nuestros compañeros peludos...

 

Podemos decir que la visión del perro se diferencia de la del hombre en cuatro características principales:

 

  • Contrariamente a lo que se creía no hace mucho, el perro no ve en blanco y negro, pero su espectro de visión es mucho más estrecho que el nuestro. En líneas generales se limita al amarillo y al azul (dos colores complementarios), lo que da un resultado que está más cerca de una visión monocromática que de una visión en color. El espectro de visión depende de las células receptoras de luz. Estas se conocen como células Cono, y están ubicadas en la retina de todos los vertebrados. Mientras que nosotros poseemos tres variantes en estas células, los perros poseen dos.

 

 

  • Su agudeza visual es sensiblemente menor que la del hombre (6 para 20 en escala de tamaño), pero su visión nocturna es claramente superior (5 veces menos de luz basta para que se desenvuelva sin problemas en un medio accidentado). En la práctica, un cielo estrellado pero sin luna le permiten distinguir claramente un presa en movimiento como lo hacía su antepasado el lobo, reconocido por su aptitud para la caza nocturna.
    Esta particularidad, común en el gato, es debida a una película fluorescente (tapetum lucidum) que recubre el fondo de la retina y que juega el papel de amplificador de luz. Esta película provoca el aspecto de «ojos fluorescentes» de los perros, cuando llega la noche. Además, el perro es présbite y percibe confusos los objetos próximos y con mayor facilidad los lejanos.

 

  • Su campo de visión (que dependerá de la raza del perro) es más amplio que el nuestro a causa de la posición de sus ojos, más lateral que la nuestra. Pero la zona de coincidencia (zona de visión natural de relieve) es más escasa.

 

 

  • Su frecuencia de visión es mucho más elevada que la nuestra. Esto es más difícil de explicar... Digamos que nosotros vemos un máximo de 16 imágenes por segundo (frecuencia de los inicios del cine animado, cuando los movimientos parecían sacudidas). A 24 imágenes por segundo (25 para la televisión) percibimos las imágenes como un movimiento continuo, sin separarlas unas de otras. Cuando aumenta la frecuencia de visión, en el cine por ejemplo, se vuelve a 50 imágenes por segundo para obtener, en la proyección, un ralentizamiento.
    Se descomponen mucho mejor los movimientos sobre estos famosos "ralentizamientos" cinematográficos que corresponden a una visión canina. Consecuencia: un perro es sensible a un movimiento a 1’5 Km mientras que no distinguirá nada de un objeto inmóvil a 20 m. Esta frecuencia elevada da al perro un tiempo de reacción más rápido que el nuestro.

 

En conclusión, el perro ve menos con sus ojos (en agudeza y en color, pero no en velocidad ni en campo) pero, no “ve” con los ojos nada más, sino también, y sobre todo, con su cerebro. Imaginemos que se habla, a propósito del perro, de percepción en lugar de visión. El perro oye mucho mejor que nosotros (con una banda de transmisión superior), olfatea incomparablemente mejor (con una gama de olores cien veces mayor) y se le puede igualmente imaginar un sentido más que nosotros habríamos perdido enteramente (no se entiende, por ejemplo, cómo estos animales, desplazados a más de cien kilómetros encuentran de nuevo su hogar).
Con estos tres sentidos el perro crea una especia de mapa instantáneo de su entorno que le permite moverse en cualquier circunstancia, cazar con eficacia para alimentarse, preveer los peligros, en resumen evolucionar fácilmente en el mundo que le rodea. La visión humana no se combina con otros sentidos porque la hemos aislado, pensando así que el ojo funciona como un instrumento óptico. Nuestras percepciones del entorno son hoy en día casi exclusivamente visuales. No funciona así en el mundo animal, que combina diferentes sentidos para crear una representación de su entorno.